before midnight

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las palabras nunca están de más

Algunas ideas sueltas sobre “Antes de la medianoche”, la última película de la trilogía de amor cada vez menos romántica de Richard Linklater

Si Before sunrise habla sobre el azar y Before sunset sobre la nostalgia, el gran tema de Before midnight es la resistencia. La historia de amor ha entrado a su etapa de madurez y estos guerreros necesitan el doble de valentía para encararlo, coraje para mantener la chispa e ingenio para reinventar los juegos. Sí, es la conciencia que hay un sol que se está ocultando para siempre.

Hay algo inquietante en las conversaciones de Before midnight. El hecho de que sean dos personas super educadas y que vivan en un mundo cosmopolita (no olvidemos que uno es escritor) los hace que entiendan su relación con una sofisticación e inteligencia que te altera los nervios. Qué se han creído estos tipos, ¿Madame Bovary y Jean Paul Sartré? Y no es que hayan elementos nuevos, sino que todo es lo mismo, solo que más intensificado. Celine (Julie Delpy) es más sarcástica, lúcida, realista y excesivamente cruel cuando quiere serlo. Por su parte, la ternura, paciencia e inteligencia para llevar todo hacia la buena voluntad de Jesse (Ethan Hawke) es doblemente heroico. Y no es que ella sea solo una neurótica, sino que al parecer se trata de una reacción desesperada al miedo de perderlo. En cambio Jesse ha logrado una envidiable confianza en la relación, una serenidad e ingenio admirable para seguir jugando incluso después de que la sangre ha corrido a chorros en el campo de batalla. Afortunadamente el mejor uso que ellos dan a su inteligencia es el humor, que lo utilizan como recurso para salir a flote y que termina por aliviar los momentos tensos.

Después de la calma siempre viene la tormenta. Before midnight empieza con la noticia de que ellos han seguido juntos después de encontrarse por segunda vez en Francia. La trama de Before sunset –la película anterior- termina de manera drástica con una escena que se interrumpe dejando un final abierto. En ese momento no sabíamos si la pareja iba a continuar, pero resulta que sí, continúan y no solo eso, sino que ahora son padres de dos gemelas tan hermosas que uno le agradecería al cielo por tanta suerte. Además, ellos están de vacaciones por Grecia, en medio de árboles y campos verdes, conversando con amigos al costado de un lago, en medio de charlas edificantes sobre el amor de pareja. En aquél escenario de ensueño Jesse deja entrever -de manera muy sutil en medio de una conversación casual- que quiere regresar a Nueva York para vivir cerca de su hijo. No puede esconder la culpa por lo que considera un abandono. De hecho, él dejó a su familia por estar con ella. Y esa es la grieta que marca el inicio del desmoronamiento. Celine advierte que se trata de un reproche escondido y contraataca. Del desenlace de esa conversación nacen las palabras más intensas que se han dicho una pareja en el cine de los últimos años.

Before midnight es una película donde el presente es lo único que importa. Así como las anteriores, toda la trama sucede en pocas horas y lo único que hacen los personajes es hablar. Las palabras son las grandes protagonistas. Micro historias, anécdotas, bromas, suposiciones, ironía macabra, intentar darle vuelta a las situaciones, querer tener la razón, salir victorioso, llevar la ventaja, perder, todo dicho con palabras, unas tras otra, en una catarata abrumadora de oraciones que te dejan con el corazón en las manos. En cada frase parece que se jugaran la vida.

Y una de las cosas de la que se habla mucho es el sexo. Hay alusiones, bromas, insinuaciones y propuestas que tienen que ver con lo sexual en toda la película. Y eso resulta divertido, pero también triste. Una pareja que se ha mantenido unida y que sigue disfrutando su vida sexual es sinónimo de salud y bienestar. Pero también puede significar que es el único territorio de conexión segura. El espacio que aún no ha sido devastado por el tedio y la rutina. Un recurso que la pareja intenta hacer uso en todo momento. Como cuando tratas de exprimir un limón incluso cuando ya no hay jugo.

No chavales, esta no es una película romántica. Porque aunque todo parece indicar que ellos seguirán juntos, hay algo demasiado realista que se filtra en la película como para irse a dormir con una sonrisa. Y no se trata de pesimismo, al contrario, es el amor sin clichés publicitarios. Si estás pensando en enamorarte, mas vale que sepas en que lío te estás metiendo.

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