Conoce a Juampi Robert

Tendría que iniciar advirtiendo que no sé quién es Juampi Robert. Tampoco Juan Morgan. En todo caso, la información es escasa. Juampi Robert no tiene un fanpage y las reseñas aparecidas sobre este material llamado Canciones para Juan Morgan no dicen nada. Al menos nada importante. Que Juampi Robert vivía en un país escandinavo. Que Juampi Robert regresó a Mendoza y que ahí terminó de dar forma a este EP. Luego, se habla sobre cómo los instrumentos se van compenetrando en una estética sonora post rock –demasiado obvio-, pero nadie ha mencionado que este material en su fugacidad contiene momentos de belleza infinita, canciones que resaltan porque dejan abierta la posibilidad celebratoria de un instante que parece haber caducado y que regresa, y lo mejor de todo: persiste, en formato de eufóricas imágenes, que conllevan esperanza, proyecciones que conmueven porque pareciera que nos entregan otra vez a la inocencia. Si bien podría parecer un acto nostálgico, las canciones para Juan Morgan exaltan el aquí y el ahora, la supervivencia.

“Van en busca de esa luz que alumbra en un lugar y vuelven a sentir. Van desnudos e intentan borrar certezas. Salvar el alma en un limón. Cantar “Mar” frente al mar, recuperar la sal. Gritar al ver la aurora boreal”.

Son cuatro canciones y sin intentar relegar a la primera y la última; los temas intermedios son los que destacan. Segundo momento fugaz de Juan Morgan es realmente notable por las emociones que genera. Porque después del primer track, cuando parece que lo que vamos a escuchar es la continuación de un conjunto de sonidos que intentan evocar una experiencia sideral y extraordinaria, lo que viene es un momento de precipitación hacia uno mismo. Si en Primer momento fugaz de Juan Morgan, la experiencia se dirige hacia el universo y sus paisajes, en este segundo momento el horizonte se contrae para guiarnos por nuestro mundo propio, en una íntima travesía de anhelos impulsada por la salvaje ternura de una lírica justa que encuentra movimiento en la expresividad de los arreglos musicales, siempre etéreos y brillantes, que estallan en vitalidad y reconstruye el ánimo. Decir que este tema es inmortal puede sonar excesivo. Pero hay que hacerlo sin temores: sólo así se le hace justicia.

Las cortinas de la Torre Maladetta, mantiene la presencia de la belleza y conmueve. Sobre todo por su final. Cómo no abrir los ojos con esa frase que cierra el tema. Cuando agoniza al estilo del clasicismo del rock argentino; cuando parece que algo se ha concluido para siempre por ser necesario; la despedida, irreversible; y la sensación de resignación, absoluta. Resurge la impresión de que algo podría volver. Finalmente, llega un tema reconfortante como Tercer momento fugaz de Juan Morgan. Si bien parece que el motor es la ausencia, no hay un drama. Y cuánto necesitamos no vivir del drama. Tal vez, entender lo breve y disfrutarlo, que la fugacidad del instante no angustie y dejar que el carácter inaprehensible del presente actúe sin dejar de estar atento para salirle al frente. Los momentos fugaces de Juan Morgan, diseñados por Juampi Robert, bien pueden llevar tu nombre y apellido. No dejes pasar este recomendable EP.

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