eva & john

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Noise para jóvenes románticos

Editan dos canciones, son subestimados en su país de origen y viajan a otro para ser visto en un festival que reúne a más de mil personas. Eva & John se une a la lista de los que no son profetas en su tierra. | Fotografías de Alicia Slater.

Como sucede cada viernes desde las 6 de la tarde hace 70 años, el bar Superba es el punto de encuentro de amigos para tomar unas cervezas e iniciar el fin de semana. Ahí nos reunimos con los chicos de Eva & John, la banda peruana que sin proponérselo ha logrado una precisa combinación entre la distorsión de su sonido y la ternura de sus personalidades para conectar con la euforia y el romanticismo de una nueva generación que anhela furia y también amor. Ellos, nos hablaron de su paso por la ciudad de México. Un viaje sorpresivo teniendo en cuenta que solo tienen dos temas publicados oficialmente, tanto en la red como en formato físico. Y todavía para tocar en el Raymondstock de este año, un festival de música para chavos raros.

¿Cómo llega una banda peruana que no llena conciertos en Lima a tocar en un festival antes más de mil quinientas personas?

Manuel: Roque Ruíz de Cloudberry Records tenía algunos de los flexis que editamos el año pasado y los chicos de Univers fueron a tocar a New York. Él les pasó nuestro material. Y como ellos habían tocado en México con Los Blenders. Le escriben a Archi (guitarrista de la banda mexicana) y le dicen: ¡Oe, escucha a esta banda!  Me imagino que ese fue el primer contacto con la gente de México. Roque también le paso el flexi a Las Robertas.

Carlos: Creo que fue por ambos lados. Porque a mí Archi, me contó que con Rusell de Ave Negra habían hablado de nosotros. Incluso, se escribieron una vez: “¡Oe, qué chévere esta banda!” y Archi respondió “¡Ah, sí! ¡A nosotros también nos gusta mucho! Además, Daniel, nuestro baterista, estuvo escribiéndose con la gente de Los Blenders y así fue. Todo muy buena onda, nos ayudaron a conseguir entrevistas.

¿ Y cómo llegaron al Raymondstock?

Manuel: Archie le dice a Ramón Jaramillo, organizador del festival: “Escucha esta banda” y luego de eso, Ramoncito escribe.

Carlos: Ramoncito escribe confiando en los dos temas.

Manuel: ¿Sabes qué es lo loco? Que el Raymondstock está organizada por gente de 25, 26. Máximo, 28 años. Y ese festival que el año pasado fue autogestionado, independiente, todo lo que quieras,  al siguiente año obtiene auspicios como J&B, Vans y otros que no recuerdo. De ahí sacas tu línea de cómo están organizados. No sé cuál será la diferencia entre México y Perú pero allá pueden hacer un festival así. Con dos escenarios, uno electrónico y otro de rock. Llevando gente de Grecia, Italia. Lo paja es que jalan gente de otros países pero también jalan a bandas mexicanas y tienes a la gente bailando, saltando, pogueando en todo momento. ¡A los músicos los tratan de putamadre! ¡Tienes comida, tienes trago, tienen a un culo de gente que va a verte! Es un festival muy bien organizado.

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Eva & John comenzó a tocar en el 2010. Los miembros han ido cambiando durante los años. Daniel, el batero, estuvo en los primeros días, dejó a la banda al poco tiempo y regresó meses después. Manuel, vocalista y guitarrista, continúa hasta hoy gritando que quiere ser como César Gutiérrez. Carlos, guitarrista, ingresó al grupo por invitación de José, el primer bajista y fundador, él fue quien convocó a los chicos que han ido conformando el grupo, luego dejó su puesto. Actualmente es reemplazado por Muriel, probablemente una de las chicas más geniales en el circuito de bandas independientes limeña. Muchos años estuvieron sin presentaciones, recién el año pasado lanzaron un flexi con dos temas: César Gutiérrez, una canción cargada de ironía que el mismísimo mencionado disfruta cuando cae a sus conciertos y Ciémpies, probablemente el himno noise para jóvenes enamorados. Ése año realizaron presentaciones con mayor regularidad. No llenan locales. No han sido parte de ningún festival hasta antes de su viaje a México. Y lo que se llama la escena de rock peruano (organizadores de conciertos, críticos musicales y también las bandas), no le prestan la atención necesaria.

Acá todavía no han tocado en ningún festival ¿Por qué creen que eso ha sucedido allá y acá no?

Manuel: Creo que es por varios factores. Para comenzar, México tiene otros modelos y organizan festivales en cada barrio. Acá somos un país rockero pero acaso hay radios acá que te programen. Allá hemos salido en Reactor. ¡Es la radio del Estado! En Íbero, que es la radio de la competencia y acá para poder entrar a la radio,  ¡tienes que pagar huevón!

Carlos: Y allá cada entrevista duró una hora. Nos han invitado a una radio aquí, luego de regresar de México. Pero si me preguntas por qué creo que Eva & John ha gustado más allá que acá, no tengo ni idea. Allá simplemente les ha gustado la canción y listo. No hay otra cosa. Han dicho: ¡Ya esto es chévere, hay que traerlos!, una cosa así. No la piensan mucho. Aquí se fijan más en otros aspectos y no en si el tema es bueno o no.

Manuel: Si, a pesar de que acá hay una escena de rock, es muy endogámica. Todo queda entre patas y no salen más allá.

En estos instantes aparece Daniel. La botella de cerveza empieza a ser asida por todos y luego de unos minutos continuamos conversando sobre el paso de la banda por México.

Daniel: Yo me he sorprendido. Porque fueron sólo dos canciones. Los mexicanos tienen más huevos para arriesgar. A ellos nos les jode pagar lo que sea e ir y decir vamos a ver a estos peruanos. Acá la gente arruga. ¡No los conozco! ¡No los he escuchado! ¡Entonces no voy!

Carlos: La gente respondió. Obviamente hubo más reacción cuando tocamos esas dos canciones. Yo estaba un poco preocupado porque se generó mucha expectativa con nosotros. Al final, se nos acercaron un par de personas y nos dijeron: “¡Oigan, salió chévere!” La sensación que tienes es totalmente distinta a la que percibes cuando te dicen eso acá.  Nunca habíamos tocado para tantas personas. Yo creo que pusieron por delante la canción (por Ciémpies). No sabían quiénes éramos, no sabían nada de nosotros. Solo dijeron: Mira, estos patas tienen un par de canciones chéveres, vamos a verlos.

Manuel: Y eso te habla un poco de la calidad del oyente. Ya, o sea, soy un  posero o todo lo que quieras o como te guste llamarlo. ¡Pero voy a escuchar a las bandas!

Daniel: Por ejemplo, yo escuchaba por la radio la entrevista que hizo Íbero, porque no pude ir, y la locutora del programa dijo, por Ciempiés: “Esta belleza. Vamos a escuchar esta belleza”. Aquí, en la vida nos van a decir una cosa así.

Carlos: Aquí es como que primero te ven. Sacan su línea y después escuchan la canción. Por aquí nos han dicho, pretenciosos, hipsters pero nunca hablan de las canciones.

Manuel: Claro ¡Es cool el tipo, a ver si lo escucho! Y los que se denominan críticos musicales acá hablan pura pichulada. O sea, no puedes ser crítico musical si no estás acostumbrado a oír de todo. Y con eso no digo que las bandas tengan que legitimar su música en base a lo que están diciendo otros huevones. Lo que una banda tiene que hacer es hacer buenas canciones y punto, si no le sale. ¡No le sale! Pero eso es lo que tiene que buscar. No te tiene que meter un floro el que está al costado.

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La mesa se anima con la llegada de Muriel. Llega de sus clases de alemán. Lo primero que les dice a los chicos es que los ha extrañado un poco. Al parecer la convivencia en México ha fortalecido cierto lazo, ha consolidado cierto cariño. La conversación vuelve sobre la experiencia en México que parece no tener fin. Se percibe en sus palabras mucha emoción y ánimos para seguir con este proyecto en una ciudad donde desde hace mucho tiempo las propuestas musicales desaparecen como fuegos artificiales. Otra botella de cerveza circula y el ambiente es ameno, divertido, los chicos juegan como niños. Manuel ironiza sobre la actitud del rockstar, Daniel me cuenta sus primeros años en la música y se exaspera por la lentitud con la que nos traen las cervezas, Carlos está un poco más tranquilo y mesurado pero se divierte con cada broma realizada o recuerdo vivido juntos. Muriel me cuenta que para ella las drogas han influenciado a todos al momento de hacer música pero no son necesarias, que ella fuma un montón pero cuando está sin actividades de por medio (y me preguntó en qué momento, si tiene dos bandas y trabaja como creativa) pero no le interesa hacer una apología a las drogas. Muriel es la que se muestra más entusiasta con la escena local. Dice que ha regresado con mucha fe en las bandas locales. Carlos la interrumpe y cuenta que ella se fue a visitar a la Virgen de Guadalupe y ha regresado así. Me conmueve con este testimonio, que puede ser en parte cierta o en parte producto de las ganas por pasarla bien. Muriel expresa que es un lindo lugar. “Fue feeling. Pusimos velitas: “Por el rock peruano, por el Lima Vive Rock…por minúscula”.

Y todos estallamos en risas.

* Eva & John pide despedir la nota con un saludo a Ramoncito y a Lupita. Amigos mexicanos.

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