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“Somos una banda de niños fantasmales”

Su sonido resulta agresivo para los oídos estrictos y a ellos les da lo mismo, Gomas es una banda con personalidad propia y los visitamos para saber cuál era el origen de tanto desparpajo. | Fotografías de Alberto Valderrama Guzmán
Son impúdicamente pop. Una banda hecha para subirse al escenario, juguetear con sus instrumentos y hacernos bailar como aprendices de la vida. Pero los miembros de Gomas no solamente quieren divertirse. A través de sus canciones desfogan una sensación de insatisfacción que intentan vencer con arrebato juvenil. Entonces la música es el arma principal para sentir que la vida no se les va de las manos.

La primera vez que los escuché pensé ¡Qué geniales que son! ¡Esto es como una banda sueca en Lima!, mientras bailaba temas que nunca antes había escuchado y que contenían un ritmo que no podía rechazar. Fácil tocaron Caracol de mar, El verano (murió) y A Medellín. Temas ahora reconocidos por el creciente número de seguidores que Gomas ha ganado a punta de mucho ritmo, ponerle buena cara a los haters y seguir pasándola bien. Al final, las ganas de sobreponerse a la hostilidad siempre nos mueven.

Es sábado por la tarde en el distrito de Surco y estoy en la casa de Hernando Suárez, miembro fundador y bajista de la banda. En la sala también están Muriel Holguín, que estuvo a punto de ser la encargada de la batería electrónica pero al final se quedó con la acústica, donde siempre la vemos concentrada; Mariel Cebrián, ella sí toca la electrónica y en los inicios pensaba que no estaba haciendo nada importante para el grupo y Giacomo Roncagliolo -uno de los nuevos integrantes-, él toca la guitarra desde hace mucho tiempo y ha pasado por otras bandas pero igual siente que en Gomas continúa aprendiendo. Mientras charlamos, aparece Teté Leguía, el nuevo tecladista en el grupo, quien se mantiene en silencio mucho rato pero que resulta siendo uno de los más expresivos de la tarde.

gomas-niños-2Susana, Nando y Teté.

Nando cuenta que más o menos en el 2010 comenzaron a juntarse con Susana Cebrián para hacer canciones. Por esos días, él ya era parte de la banda Luis Guzmán y Adictos al bidet; ella era parte de una banda de chicas llamada Kakas Dementa.

‘’Pero no te hacía caso’’, interrumpe inquieta Mariel cuando Nando indica que siempre le pedía a Susana hacer una banda. La verdad es que yo tampoco sabía qué quería, solo quería hacer otra cosa que no sea punk o ska punk. Tengo la sensación de que las bandas acá son muy gritonas, no hay muchas bandas melódicas, confiesa él. “Sobre todo hace cinco años atrás, cuando todo era punk, ska punk o rockabilly pero no había nada pop, excepto Las Amigas de Nadie. Pero ya la cosa está cambiando”, estas palabras que pertenecen a Muriel suenan muy seguras.

A mediados del 2012 la banda queda compuesta por Hernando en el bajo, Susana en la voz y guitarra, Muriel en la batería y Mariel en la batería electrónica. Una primera formación que no reparó en proponer una estilo absolutamente novedoso. Atento: No hay otra banda en esta ciudad que suene como Gomas. No intentan sobreponerse a su falta de formación musical, conviven y se divierten con ellas. Podría no gustarte (y tú te lo pierdes) pero no olvidarás jamás que los escuchaste alguna vez en tu vida.

Con los años, las tocadas y las actividades paralelas, Giacomo y Teté se incorporaron al grupo. La idea era que reemplazaran a Susana y Nando en algunas presentaciones en vivo en las que no podían participar debido a accidentes domésticos y cuadros de tendinitis que debían tratarse. Al poco tiempo ya eran integrantes oficiales y el sonido de Gomas que se caracterizaba por ser inquieto hasta la imprudencia comenzó a construir puentes melódicos entre cada instrumento. Se vistió de potencia y mucha convicción. Lo que hicieron en el Lima Vive Rock lo demuestra, aunque ellos siguen pensando que el escenario se comió parte de la personalidad gomera.

Estoy reunido con ellos, Corneta ladra con insistencia. Solamente la vocalista, Susana, está ausente. Problemas vocales me cuentan. Prefiere cuidar su voz para la presentación que tendrán en unas horas. No hay problema, pienso. Al final de la entrevista concluyo que tienen muchas cosas en común. Todos han tenido un acercamiento a la música a través de sus familiares. Y todos excepto Teté son músicos empíricos. Teté recibió una formación musical desde la escuela y ha tocado como músico de apoyo de Alejandro y María Laura, pertenece a Los Castigos, ha sido parte de Space Bee y Liquidarlo Celuloide. Es el único que vive de la música. En Gomas no le pagan. Toca en la banda porque le gusta y la ama. La primera vez que la escuchó llamó a Muriel y le dijo “¡Oye, te felicito! Tu banda es la mejor del Perú.” Ahora es parte de ella y toca el teclado, a veces también el bajo.

gomas-niñosMariel, Giacomo y Muriel

Otro punto de encuentro es la insatisfacción. Eso parece vital en los lazos entre ellos. Muriel, es artista plástica. Estudió Pintura en la Pontifica Universidad Católica pero cree que su formación no fue la adecuada.

“Creo que acá las escuelas no son muy buenas, te rompen el hilo creativo y la ingenuidad. Cuando empecé a dibujar y vi que tenía aptitudes artísticas. Quise orientarlo a la arquitectura pero me imaginé haciendo planos y no me gustó. Sólo por probar me metí a Arte en la Católica y me quedé. Me gustó y la terminé. Sin embargo, no estoy contenta con la formación que me han dado porque es irreal. Cuando salí tenía un Bachiller de Pintura y decía ahora qué hago. Ni siquiera pintaba, yo dibujaba.”

Ahora es parte del equipo de creativos de Youth Experimental Studio. Para Giacomo, la situación no es diferente. Siempre quiso escribir. Pensó que ante cualquier circunstancia, las ganas de escribir se mantendrían; así que optó por estudiar Publicidad para ganarse la vida. No la soportó y apostó por la carrera de Literatura. Ya es un egresado y no la recomienda si lo que quieres es escribir. Actualmente, trabaja en el diario El Comercio y piensa que ahora ya se toma la música en serio. Mariel, es la más joven del grupo. Ella piensa que no tiene nada interesante qué decir pero musicalmente es la que aporta esos sonidos lúdicos con cierta frescura tropical desde su batería electrónica. Estudia Ciencias de la Comunicación en la San Martín. Lleva el octavo ciclo y no le gusta tanto.

“Siempre experimento cierto desgano con todo. No tengo muy claro qué voy a hacer con mi vida. Trabajé en una agencia de relaciones públicas pero ya lo dejé. No me gustó tanto. Ahora sigo con la universidad. A veces trabajo en un bar. Estoy buscando otro trabajo pero nadie me contrata. Y eso es todo.”

Para Nando la cosa es clara: No es muy buen músico, dice. No puede vivir de la música pero logra obtener algunos ahorros con los que adquiere equipos de grabación. Usa un verbo interesante: “Creo que esto de tocar como he aprendido me termina comiendo. Me come haber nacido tocando chikipunk, me come haber ido a cierto tipo de conciertos”. Como una consciencia de la realidad que nos supera y nos deja expuestos con rareza ante nosotros mismos. Sin embargo, no se deja avasallar. Ninguno de ellos. Gomas tiene pensado trabajar en la producción de un nuevo material, tocan constantemente, están emocionados por ser parte del cartel Lima Popfest y se les ve frescos, amenos entre ellos. En algún momento, intentando definir el sonido de la banda, Nando dice:

“No somos una banda de pop guitarrera. Gomas es una banda de niños fantasmales.”

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* Fotografías de la infancia gomera facilitadas por los miembros de la banda.

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