Guillermo Beresñak – Habitación de Mike

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Diez canciones en menos de media hora ya no son una sorpresa en tiempos de propuestas musicales abundantes y efímeras en la gran nube. Pero su corta duración no es una limitación cuando se trata de expresar algo verdadero. En la habitación de Mike del argentino Guillermo Beresñak encontramos canciones potentes que desnudan la intimidad de su creador. Durante los pocos minutos de duración no dejamos de sentir un aire desesperado con ráfagas de angustia, que nos evoca a una silueta a contraluz en un espacio cargado de turbulencia espiritual, interesado por expulsar sus demonios, a medio camino entre la fragilidad y la intensidad de sus emociones. Es un disco que requiere atención y compromiso para escucharlo. Sin embargo, no es una experiencia para nada ingrata. El tercer material de este joven argentino apasiona si eres de los que aprecias bellas melodías que envuelven inquietudes sentimentales en las que es fácil reconocerse.

A pesar de su propuesta lo-fi (los temas fueron grabados en una habitación), el alma del disco está integrado por canciones de buena ejecución, cadencias contenidas y hasta instantes de explosión kamikaze como la del tema que abre el disco (una decisión arriesgada; sin embargo, sale bien parado). Silencio inicia con una discreta pero bella melodía de piano. Su sutileza produce cierta sospecha, como la seguridad de la cercanía del horror. Y lo comprobamos desde el primer segundo en el que Beresñak aparece con su voz susurrante cantando “No me duele la pared, ni la angustia matinal”, una introducción reveladora y aparentemente inofensiva que se deforma hasta convertirse en una descarga de diafonías y un desesperado grito que poco a poco se va ahogando: “¡Silencio!, es mentira que quiero estar solo…nunca más quiero estar solo”. Al final, no hay nada de la belleza inicial y el tema sigue palpitando hasta mucho después, como la carne viva luego de un desastre.

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A continuación aparece Daño. Es otro de los temas que destacan de En la Habitación de Mike. Si el primer corte nos dejó atónitos, el segundo nos devuelve a un estado de serenidad. Y a pesar de iniciar con un (y además persistente) “Quiero estar solo todo el tiempo y cuando estoy contigo soy feliz”, que nos hace pensar que las contradicciones continúan, el toque de bossa nova y su coqueteo bolerístico enternecen y otorgan una cualidad armónica que liberan la imaginación. Nuevamente hacia el final, el músico nos vuelve a sorprender pero de manera distinta, pues las capas electrónicas que propone, acentúan atmósferas cálidas y acogedoras que abrazamos con agrado. Dicho sea de paso y no porque esté de moda: ese pasaje remite a Diosque.

Cuando me dispuse a hablar de este material, pensaba destacar los dos temas mencionados como los más importantes. Ahora pienso que sería injusto ser categórico. Si el disco no es mejor de lo que ya es, se debe a que muchas de sus pistas no llegan ni a los dos minutos de duración pero contienen el mismo cuidado y el mismo espíritu, como La Voz, Espejo o Las Horas. Por eso, no debemos perder la atención de 1) Barco, tal vez la más poética y dura de todas: “Necesito todo el mar para ahogar la ilusión que sembramos con cenizas de otro amor”. 2) Mar de Gente, nostálgica y poseedora del momento más tormentoso: “Nadie vuelve a ser el mismo, el ritmo que nos mueve hacia el abismo gira y se estremece”. 3) Y además, la confirmación de eso que pasa muchas veces: conmovernos profundamente por esa extraña sensación de estar a salvo gracias a la presencia romántica de la otra persona: “Y además, amo tu voz. Porque me quita de la nada que hay en el vacío de lo cotidiano”.

Si tienes el corazón roto, En la habitación de Mike de Guillermo Beresñak podría funcionar para desfogar ciertos pensamientos que no te atreves a expresar; Si eres una persona solitaria, para ponerle una banda sonora precisa a tus noches; y si simplemente te gusta la música, para emocionarte por este acto heroico de  componer buenas canciones y, de paso, empezar a conocer a este músico al que desde ahora debemos poner en la mira.

Una vez terminada la audición de En la habitación de Mike, uno se propone a escuchar los dos discos anteriores de su autor; pero En busca del beso mágico y Sin Moverse carecen de carácter y pulso. Aconsejamos, en todo caso, empezar por este, su último disco, el cual puedes escuchar y descargar gratuitamente aquí:

* Fotografía de Gabriela Izurieta.

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