Los Claveles en Paraíso Vacío

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La segunda edición del Festival Paraíso Vacío está cerca y uno de los actos que más nos entusiasma de su cartel es la agrupación que lidera Marcos Rojas: Los Claveles. Una banda española que parece viajante de otra época por la similitud de su sonido con algunas que formaron parte de la Movida Madrileña de fines de los setenta e inicio de los ochenta. Pero eso es solo un dato, porque no se agotan en un revestimiento nostálgico del rock. Es una propuesta sólida gracias a disparos líricos que hablan sobre la insatisfacción, la desidia, la resignación y diversas formas de violencia. La vitalidad de Los Claveles no se sostiene en la remembranza de mejores épocas musicales sino en la incertidumbre actual de pisar un terreno desértico que parece conocido pero nunca deja de ser hostil.

Mesetario se publicó en el 2012, su primer LP luego del lanzamiento de algunas maquetas como Los Claveles, Tanatorio y Nacional 42, materiales que abrieron el apetito sonoro de los melómanos durante todo el 2010. De esa etapa se desprenden temas como Berna, Orfidal y Estafas, uno de sus temas más celebrados. Posteriormente, la banda pasó a tomar una posición más discreta para sus lanzamientos y presentaciones. Marcos quedó como único miembro sostén del grupo y a pesar del frenetismo que expresa en cada tema, se ha tomado las cosas con bastante calma. Cuenta sobre esto:

Tengo una filosofía respecto a la música y a la creación. Parto de la base de que esto, al menos en mí, durará toda la vida y una vida puede ser muy larga. Por tanto, relativizo el tiempo. Ya hay bastantes obligaciones en la vida diaria como para que algo puro y probablemente lo único sobre lo que puedes ejercer control, tenga que ser sacrificado por el ajetreo de los compromisos o conciertos.

Los conciertos han parado bastante porque yo me encontraba fuera de Madrid. He vivido en varios lugares diferentes y me resultaba muy difícil conseguir una banda estable. Y bueno, tampoco es que seamos una banda tan conocida para estar siempre girando. Por otro lado, no me gusta estar detrás de nadie para que escuche mi música o dar la barrila por las redes sociales.

Creo que estoy bien así, sin estar del todo presente.

¿A qué actividades te has dedicado durante este tiempo alejado de los escenarios?

A buscarme la vida. Realizando trabajos temporales y mal remunerados. He tenido la oportunidad también de viajar por diversas partes de España, logrando conocer el carácter y las motivaciones de su gente. España es un país de grandes contrastes pero espiritualmente hecho una mierda. Me interesa mucho la sociología y la historia de mi país, de hecho, analizo siempre el presente, incluso en mi vida cotidiana desde una perspectiva histórica. Artísticamente no me he dedicado a ninguna actividad, solo a tocar la guitarra regularmente y a ir tomando apuntes e ir escribiendo algunas cosillas.

Le comento que considero que las letras de Los Claveles permiten tener una idea global sobre ciertas sensaciones como la insatisfacción mencionada líneas arriba, a partir de un contexto que se siente hostil cuando no debería serlo: “Hay un teléfono escrito en una pared. Rumano, 23, la chupo gratis. Y al leerlo me siento como en casa. Y al leerlo no puedo evitar una arcada”; que genera incertidumbre: “Es entonces cuando caigo en la cuenta de que estoy llegando al final de algo”; de violencia; “Mide bien tus palabras. No estás hablando con un idiota más. La condescendencia con la que me tratas te la puedes tragar”; de autodestrucción emocional, espiritual: “Y parece que ando sobre ruinas, ¡vaya un cinismo! Un cinismo detestable, que no dejo de sentir. Un cinismo que se lleva una parte de mí”; y pareciera que todo esto arroja a la desidia: “ha pensado en ella porque en algo hay que pensar, igual que respira porque hay que respirar”. Y percibo que es una sensación que comparten muchos, por lo tanto esa identificación parece colectiva.

¿Consideras que existe una sintonía con esta desazón? Si es así, ¿realmente queda la resignación?

Parándome a pensar, creo que lo que mueve todas esas letras es un fuerte sentimiento de inadaptación, de desarraigo. Por eso, aunque en algunos casos sea yo y mis circunstancias, es normal que haya gente con la que conecten, máxime teniendo en cuenta la coyuntura social y económica por la que ha pasado y pasa mi país, esto ha hecho que un gran extracto de población tenga ese sentimiento de provisionalidad y futuro incierto. Creo que es importante recalcarlo porque influye.

La capacidad de resignación yo la veo como algo positivo. No a la manera de los beatos, cruzándote de brazos y siendo un ser pasivo,  sino como un aprendizaje para aceptar las cosas como vienen y fortalecerte ante la adversidad.

¿Cuáles son los caminos por los que transitan las nuevas canciones que saldrán este año?

Las canciones transitarán por caminos sonoros muy diversos. Aunque hay una cadencia, llamémoslo un alma, que las emparenta con las anteriores. Al menos eso quiero creer. Espero poder desvincularme emocionalmente en algunas letras y limitarme a contar historias, a la observación sin tomar partido, en vez de describir un estado de ánimo. A veces eso es muy difícil, sobre todo por mi forma de escribir, que es como a brochazos, muy impulsiva en algunos casos.

En alguna entrevista leí que te sorprendió la euforia de la gente cuando retomaste los conciertos. ¿Cuáles han sido los pensamientos más recurrentes sobre mantener una banda en un contexto de música instantánea, normado por la inmediatez de la Internet?

Yo tampoco lo llamaría euforia, digamos que hubo una buena respuesta, teniendo en cuenta que antes a los bolos no venían ni 20 personas. Respecto a Internet, ahora vivimos en una época de velocidad, de consumo musical de usar y tirar, de excesiva exposición, de sublimación del ego, en la que la cantidad de información a la que podemos acceder es inabarcable y aún así, todo el mundo opina y nadie sabe de nada. Ante eso, veo cada vez más claro el silencio como forma de rebeldía.

Me viene a la cabeza un aforismo al creador de Rafael Sánchez Ferlosio:

“Señor, ¡tan uniforme, tan impasible, tan lisa, tan blanca, tan vacía, tan silenciosa, como era la nada, y tuvo que ocurrírsete organizar este tinglado horrendo, estrepitoso, incomprensible y lleno de dolor!”

¡Cosa seria! Los Claveles se presentan este sábado 21 junto a los también españoles Joe Crepúsculo, Pumuky, Ama Ia; al norteamericano Aaron Rush y los actos locales Chico Unicornio, Juan Gris, Dan Dan Dero, Serto Mercurio, Laikamorí, Golden Cameleon y otros más. ¡Es un gran cartel! Aprovecha las últimas entradas desde el evento en Facebook  de Paraíso Vacío.

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