Sheri Corleone

Just a one lady psychotic band

No todos los días se tiene la oportunidad de conocer a una chica como Sheri Corleone. La vocalista de Varsovia está grabando su primer disco con su proyecto solista Bang Bang Band Girl y nosotros fuimos a buscarla ///// Fotografías de Yuraqyana

Lo primero es el estallido, el impulso, el caos. Sheri Corleone es enérgica, inquieta, espontánea de una manera casi animal. Habla, ríe y gesticula con desparpajo.  Dice lo que piensa con brutal honestidad.

Lo segundo es la pose, la conciencia de lo escénico, la vida como la interpretación de un personaje, el sarcasmo, el dominio del entorno, la necesidad de llamar la atención.

De esa aparente contradicción, entre lo salvaje y lo sofisticado, entre lo instintivo y lo premeditado, nace Bang Bang Band Girl. Proyecto en solitario –o lo que ella llama one lady band– donde se mezclan blues, rockabilly, noise y sonidos que remiten al spaghetti western. El fanzine francés Rock Hardi definió su música como baladas ácidas y atormentadas cuyo «ambiente es tan inquietante que esperamos en cualquier momento ver surgir un demonio transilvano o un cowboy zombie detrás de los parlantes».

Sheri Corleone interpreta sus canciones acompañada solo de su guitarra eléctrica y un pequeño tambor que golpea con el pie. Ella concibe su música como la banda sonora de una película. Escenas donde un hombre llega a un bar del oeste perseguido por un amor tormentoso o una mujer caminando en una carretera desolada en medio del desierto. Así como el cine de Lynch o Jarmush, a ella le interesa dejar una sensación antes que un mensaje.

«Me gusta que todo pueda ser de una manera pero a la vez ser completamente distinto, quiero jugar con ese sarcasmo, esa dualidad, que pueda ser muy sensual pero también peligroso o denso, que parezca romántico, pero también ácido».

Ella es una chilena que estudió en la escuela de Bellas Artes de Valparaiso y vive en Lima hace más de un año. Es conocida por ser vocalista de Varsovia, banda peruana de synthpunk cuyos sonidos electrónicos transmiten escenarios siniestros de violencia contenida y caos. En sus presentaciones con la banda suele vestirse completamente de negro y cantar –o gritar- a través de un altavoz portátil frases desconcertantes como “los asesinos están de vuelta” o “pertenecemos a la muerte”.

«Por alguna razón siempre estoy encabronada cuando toco con los Varsovia. En una actitud de destrucción de todo lo que hay».

bang-bang-band-girl-wp-3

bang-bang-band-girl-wp-2

En el cuarto piso de una casa en Pueblo Libre, hay una buhardilla de seis metros cuadrados que Sheri utiliza para dormir, componer, estudiar, recibir a los amigos, meditar y grabar. En aquel reducido espacio rodeado de libros de cine de Negro y discos de The Cramps, ella ha montado un rudimentario equipo de grabación que le sirve para registrar las primeras versiones de lo que será Bang Bang girl Western Band Scene, el disco que está siendo producido por –su amigo y cómplice- John Wayne Supermarket y que será publicado en Francia por Closer Records, importante sello europeo que también ha editado a The Barracudas y Ramones.

Sheri Corleone tiene unos hermosos ojos pardos y una mirada intensa donde se advierten muchas historias. Sheri nació en Valparaiso, un puerto ubicado a hora y media de Santiago y donde dicen que llegaron alguna vez piratas y corsarios. Quizás por eso desde adolescente se aficionó al ron y el desmadre. Allí, mientras estaba en el colegio, la pequeña Sheri se sentaba a solas a leer a Rimbaud y Baudelaire. Prefería los juegos agresivos de los niños a las muñecas. Su primer altercado con la autoridad fue a los doce años. Luego vinieron cosas más divertidas, como la vez que pasó tres días en una cárcel por pelearse con unos carabineros. La letra de la canción Schizo Paranoid puede reflejar un poco lo que pasa por su cabeza: todo el mundo sabe que no puedes parar! eres víctima de una mente tormentosa, estoy podrida de ti, y todo bien, pero te dije!… debes controlar tu mente!

Pero se equivocan si piensan que todo es agresividad en Sheri. Desde adolescente es vegetariana y tiene un profundo respeto a los animales. En el 2003 pasó cerca de un año de retiro en un monasterio ubicado a las afueras de Santiago. Esa experiencia fue fundamental para el mejor control de su vida. Ahora practica y ofrece clases personalizadas de yoga, disciplina que ha significado su principal fuerza espiritual para mantenerse en equilibrio. Además, siempre estará el arte: la posibilidad de convertir en ficción todos sus tormentos. En junio del año siguiente abandonará nuestro país porque estará en una gira por Europa promocionando su disco debut como solista. Teniendo en cuenta que es una mujer enemiga de las ataduras, es poco probable que regrese a Lima. Nosotros, debajo de este cielo gris que tanto tiempo la cobijó, le deseamos lo mejor.

*Para escuchar más de Bang Bang Band Girl, click aquí

Comentarios